Exponer el cuerpo al calor o al frío desencadena una cascada de respuestas fisiológicas. Bien utilizadas, estas prácticas favorecen la recuperación, el estado de ánimo e incluso la salud cardiovascular.
El sauna
El calor dilata los vasos, relaja los músculos y favorece un estado de relajación. Estudios relacionan el uso regular de la sauna con mejores marcadores cardiovasculares. También es un buen momento de descompresión para el sistema nervioso.
El frío
El agua fría reduce las agujetas y le da un empujón real a tu estado de alerta y tu humor. Un pequeño matiz: justo después de una sesión de musculación, el frío intenso puede limitar ligeramente las ganancias musculares. Mejor dejarlo para otro momento.
Escuchar al cuerpo
Estas prácticas no reemplazan ni sueño ni los días de descanso. La KEORA Ring te permite ver si tu sauna nocturna mejora realmente tu noche y tu recuperación.
El calor relaja, el frío despierta. Encuentra tu equilibrio.