Una siesta bien hecha mejora la vigilancia, la memoria y el humor en pocos minutos. El secreto se resume en dos palabras: duración y momento.
La duración adecuada
De 10 a 20 minutos es lo ideal: aprovechas los efectos reparadores sin caer en el sueño profundo. Más de 30 minutos y arriesgas la inercia del sueño, esa sensación aturdida al despertar. Una siesta de 90 minutos (un ciclo completo) es otra opción, pero requiere más tiempo.
El momento adecuado
El bajón natural de alerta ocurre a principios de la tarde, entre las 13 h y las 15 h. Es la ventana perfecta. Más tarde, la siesta puede comerse tu noche y crear despertares nocturnos.
Siesta y deuda de sueño
La siesta ayuda a compensar una deuda de sueño puntual, pero no sustituye a las buenas noches de sueño. La KEORA Ring te ayuda a detectar cuándo tu recuperación es baja y necesitas un descanso de verdad.
Una siesta de veinte minutos puede valer una hora de café. Y mejor aún.