El intestino se conoce a veces como el segundo cerebro: alberga millones de neuronas y se comunica continuamente con la cabeza a través del nervio vago. Es el eje intestino-cerebro.
Cuando el estrés se va al estómago
En situaciones de estrés, tu cuerpo redirige la energía hacia la acción y pone la digestión en pausa. El resultado habitual: hinchazón, calambres y tránsito alterado. El estrés crónico mantiene estos problemas.

Calmar los dos
Estimular el nervio vago calma a la vez la mente y el vientre: respiración lenta, caminar, comidas tranquilas sin pantalla. Comer con plena conciencia ya cambia muchas cosas.
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La KEORA Ring mide tu estrés a lo largo del día. Al cruzarlo con tus molestias, identificas los desencadenantes y actúas en el origen en lugar de sobre los síntomas.
Tu tripa escucha tu estrés. Calma uno y alivias el otro.